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Lectura para nuestras navegaciones por Croacia

Leer sobre el país que vamos a visitar es un aliciente más para disfrutar nuestras navegaciones.
En «Un puente sobre el Drina», de Ivo Andric, el único escritor yugoslavo que obtuvo, en 1962, el premio Nobel de Literatura, construye una novela sobre varias décadas de la historia de un pueblo fronterizo entre Bosnia y Serbia. La ciudad de Visegrad (hoy Bosnia), situada a orillas del río Drina, tuvo un momento de esplendor en la Edad Media por constituir un puente entre el mundo cristiano y el islámico.
Esta novela recoge la historia de esa comunidad plural y conflictiva tomando como pretexto narrativo el gran puente de piedra que cruza el río, lugar de encuentro y paseo para sus habitantes. La larga crónica abarca desde el siglo XVI hasta principios del siglo XX y nos da cuenta de las tensiones y enfrentamientos que se suceden y heredan de generación en generación.

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PRESENTACIÓN DE LIBRO EN VALENCIA

Mil Viajes a Itaca, el muy recomendable libro de Ana Capsir sobre Grecia y sus islas, fue presentado en el museo L´Iber de los Soldaditos de Plomo de Valencia.

En la mesa de presentación, junto a la autora, estuvieron Alejandro Noguera director del museo y Emilio Garrido, periodista y presentador y director del programa de Radio3, La Bañera de Ulises.

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Un libro para leer a bordo

Lo bueno de los viajes en velero es que te permiten prepararte para lo que vas a ver ¿Como? Pues leyendo. Si nos dejas recomendarte literatura para leer mientras navegas por Grecia a bordo de La Maga, aquí hay una sugerencia: «Mani. Viajes por el sur del Peloponeso» de Patrick Leigh Fermor. Creemos que es una buena forma de empezar a conocer este pais.

Mani, en el corazón del promontorio meridional de Europa, es una de las regiones más remotas, salvajes, aisladas, magníficas y extrañas de Grecia. Separada del resto del país por la elevada cordillera del Taigeto y rodeada por los mares Egeo y Jónico, es una tierra que todavía mantiene viva su relación con el pasado. La tradición local cuenta que estas montañas fueron refugio de los antepasados de los maniotas, los espartanos, tras su derrota ante el Imperio romano. En este libro publicado originalmente en 1958, Patrick Leigh Fermor nos guía, con feliz voz de narrador, a través del espacio y del tiempo por aquellas remotas y fascinantes montañas. Lo hace, además, con el espíritu detenido de quien viaja a pie, explorando su historia, leyendas y personajes, de profunda y misteriosa mediterraneidad.

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Para leer en Grecia

En el mundo en el que suceden las novelas, vio la luz, hace ya unos años, Kostas Jaritos, comisario griego de Atenas. Nació de la pluma de Petros Márkaris en 1995 (Noticias de la noche, Tusquets 2008) y nos ha acompañado hasta su última novela, la recientemente editada Con el agua al cuello (Tusquets octubre 2011).

Los libros de Markaris-Jaritos son, además de divertidos, un relato imprescindible del devenir de la sociedad griega de los últimos quince años: los medios de comunicación, la inmigración, la fácil y desordenada creación de riqueza, los Juegos Olímpicos, la entrañable forma de ser griega…

Su última novela, de la que ahora estoy disfrutando, es un claro ajuste de cuentas de Márkaris con las instituciones que han llevado al país a su asfixiante situación actual. En ella, Jaritos se ve implicado en un turbio asunto de asesinatos, política y banca, en una Grecia que hierve y se descompone a su alrededor.

Para incluir en la biblioteca de a bordo si piensas navegar por estos mares.

 

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Itaca. Poesía para navegar

Un poema de J.L. Borges dedicado a todos aquellos a quienes les gusta la poesía y  navegan por Grecia y sus islas. Pero con dedicatoria especial para los navegantes que tienen el privilegio de disfrutar de las abruptas costas de la verde Itaca.
Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia.

 

Arte poética
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río;
saber que nos perdemos en el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne, es esa muerte
de cada noche que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.
también es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.
J.L.Borges