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PRESENTACIÓN DE LIBRO EN VALENCIA

Mil Viajes a Itaca, el muy recomendable libro de Ana Capsir sobre Grecia y sus islas, fue presentado en el museo L´Iber de los Soldaditos de Plomo de Valencia.

En la mesa de presentación, junto a la autora, estuvieron Alejandro Noguera director del museo y Emilio Garrido, periodista y presentador y director del programa de Radio3, La Bañera de Ulises.

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PRESENTACIÓN DE LIBRO EN MADRID

El pasado 24 de octubre se presentó en La librería Nautica Robinson de Madrid el libro de Ana Capsir, Mil Viajes a Itaca, una visión personal de Grecia y sus islas. Participaron en la presentación, además de la propia autora, Alfonso Jordana, director de la escuela Náutica Avante y Juan Melgar director de la librería.

El libro podéis adquirirlo directamente en la misma editorial.

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Entre Salamina y Corinto

Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia.
Dia 21. Salamina y Corinthos.
Salamina, la isla de noble nombre. Todo detritus y desguace. Es la isla suburbio del Pireo.
Entrecierro los ojos y alcanzo a imaginar lo que vieron los de Filipo II; estas mismas calas, estas mismas piedras, pero con un mar mas azul, mas transparente. Las mismas corrientes, los mismos vientos. Nada de basura.
Estoy en un sitio de aroma pos nuclear. Se amontonan a ambos costados barcos y barcos, pecios y pecios, hay hasta algún submarino corroyéndose lentamente; cri-cri .
Siempre he pensado a dónde irían los barcos, los ferries, los mercantes; cuando ya inservibles no los quiere nadie. Ahora lo he visto: aquí. Sus esqueletos van a parar a sitios como este. Todavía se resisten a desaparecer y tiran de sus anclas, que los aguantan no se sabe muy bien para qué; mientras suenan sus chirridos, como lamentos; barcos que surcaron mares, llevaron pasajeros, transportaron mercancías, que algún día alguien saltó de alegría al ver asomar sus chimeneas, que tuvieron buenos capitanes, que pasaron malos momentos.Esto está lleno de ellos, como perros abandonados.
¿Seré el único ser vivo del entorno? Me satisface ver que de vez en cuando pasa algún coche.
Ha sido un buen refugio. Debo partir.
Otra vez el canal de Corinto. Otra vez a pagar.
-¿Vas tu sola? Será cansado  ¿No?
-Bueno, lo realmente cansado ha sido amarrar aquí de costado yo sola, con un viento de proa, sin nadie que me ayude.- Lo pienso, pero no lo digo. Mejor ha sido.
Veo como el mismo que cobra, coge la radio y sale despedido para llevar el práctico.  Otra vez más estamos con la reducción de personal. Ajustes.

Espectacular esta vez el canal, iluminado por los relámpagos, con un mar y un cielo gris, gris.

Voy a fondear en Corinthos, mañana seguiré contando.

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Navegando por Salamina

Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia.
Esta vez no quiero que mi viaje sea largo, ni que sean muchos los amaneceres, ni recalar en puertos que mis ojos ignoraban, ni me voy a hacer más sabia. Esta vez tengo una particular regata con migo misma; para volver  desde el Egeo al Jónico y varar el barco.
La persona más querida, ha tenido que salir deprisa de Grecia por motivos de salud. Me ha parecido entretenido, para no comerme mucho el tarro, contar este pequeño y desasosegado viaje en solitario. No es una hazaña, no es la primera vez que navego sin compañía, solo son relatos que a alguien podrían entretener y a mí me ha aliviado y distraído el escribirlos.
Martes día 20:
Hago míos los versos de Sapho:
Y yo duermo aquí, sola y deshabitada.

 

Así es, soy la única ocupante de La Maga. Estoy en la marina de Faliro, en el Pireo y tengo unas ganas de salir corriendo de aquí tremendas; por no pagar un día más, por llegar a mi destino; por cambiar de aires.
Despedida del personal de la marina; muy cálida. Me han regalado una gran cesta con botellas de Ouzo, Metaxa y cervezas. Ellos también están tristones; cada vez les reducen más los horarios; y los sueldos.
–          ¡Περαστικα! ¡ σιδερενιο! (Que todo sea pasajero, fortaleza)
El meteo es de lo peor; una borrasca cruza veloz y trae un frente asociado que pasará esta noche. Lo sensato sería quedarse. Yo no estoy para sensateces así que busco en la carta un lugar cercano donde poder pasar la noche esperando que el viento sople fuerte y role 180 grados al paso del frente.
¡Aquí! ¡Aquí! En Salamina, un sitio protegido de todos los vientos.
¿Se podrá fondear? Es la pregunta de millón de todo navegante solitario. La razón es obvia ya que con solo una persona de dos manos a bordo, lo mas cómodo es dejar caer el ancla; lo más seguro es quedarte a la gira, para que el viento sople de donde le convenga. Lo mejor, lo que deseo: un buen refugio, no muy profundo, de fondo de barro, denso y pegajoso. ¡Hummm!
Y lo encontré. En Salamina. Protegido, poco fondo y el limo más espeso que se pueda encontrar, esperando a mi ancla. El tráfico de mercantes es densísimo en la entrada del canal de la isla. Sorteando mercantes, llegué con los primeros relámpagos. Comenzó a llover.
Que placer ver pasar el mal tiempo desde la ventana de tu camarote en un buen fondeadero mientras el barco da vueltas sobre su ancla.
Mañana seguiré.