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Interruptor para molinete

La instalación de un nuevo molinete de ancla, de más potencia, implica la revisión de toda la instalación existente hasta la fecha. Es muy posible que haya que cambiar el cableado por otro de sección superior y consecuentemente el interruptor magnetotérmico existente.

En este post explicaremos, solo, la forma correcta de proceder para elegir el nuevo interruptor.

Ante todo hay que tener claro que la función del magnetotérmico es proteger el cableado que alimenta al molinete, de sobretensiones o calentamiento. Dando por hecho que el cable que tenemos es de la sección correcta y cumple con la caida de tensión máxima admisible para la longitud de línea (todo ello será objeto de un futuro post), deberemos proceder como sigue (Supongamos que hemos instalado un molinete de 1400 w en un barco con instalación a 12 voltios):

Dividimos la potencia del nuevo molinete (1400 w.) por la tensión de la línea (12 v) y el resultado lo incrementamos un 20%. El resultado nos indicará el amperaje que debe tener el nuevo interruptor magnetotérmico.

I (Amperios) = (P  / V) x 1.2

I = 1400 w / 12 v = 116.66 x 1.2 = 140 A.

Es decir, que suponiendo una instalación con el cableado correctamente dimensionado, deberíamos montar un interruptor de 140 amperios o cantidad más cercana a esa cifra disponible en el mercado.

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¿Que velero alquilo?

En más de una ocasión me han pedido consejo, sobre el barco idóneo a alquilar para pasar unas vacaciones en las islas griegas del Jónico.

Dando por hecho que el barco idóneo, perfecto, no existe, (por mucho que se empeñen muchos agradecidos y hasta pesados armadores), si que podemos hacer una aproximación al asunto con, al menos, unos consejos generales.

Así pues, descartando las evidencias, como número de cabinas necesarias, modelo según preferencias y otras muchas; existen algunas indicaciones que me parecen dignas de ser tenidas en cuenta. Os las resumo aquí:

  • No pasarse nunca en el tamaño del barco: A partir de ciertas esloras (44 pies en adelante) deberíamos contar con una cierta experiencia en barco grande y tener las cosas muy claras a nivel de maniobra. Tampoco estaría de más algún tripulante con alguna noción del asunto. De no ser así, y a poco que Eolo haga sentir su presencia, podríamos pasar unas días de vacaciones ligeramente agitados. No hay que olvidar que la mayoría de maniobras de atraque y desatraque son con ancla y más de un día el viento será un incómodo invitado…
  • En relación con lo expuesto anteriormente sería muy deseable que el modelo de barco elegido dispusiese de un pozo de fondeo correctamente diseñado y al que no hubiese que acudir constantemente para distribuir cadena o solucionar atascos. Yo, en concreto, tengo una cierta tendencia a desconfiar de la clásica instalación (tan en boga, por cierto) de molinete dentro del pozo: Suelen dar problemas en barcos de pequeñas y medianas esloras. Además un mando a distancia para accionar desde la bañera, por el propio patrón, sería de gran ayuda y facilitaría mucho las cosas. En todo caso chequear el correcto funcionamiento del fondeo en puerto, antes de partir.
  • El ancla, al menos debiera ser una «Delta» (la más frecuentes en la flota de alquiler). No habría que aceptar un barco con modelos más antiguos y de menor rendimiento, tipo Bruce o CQR, por muy originales que sean.
  • Desechar cualquier opción de multicasco (salvo capricho, claro). No tienen ningún sentido en una zona de puertos pequeños y fondeaderos muy profundos.
  • Chequear la presencia a bordo de un par de cabos, de un mínimo de 30 m. de longitud cada uno, para poderse amarrar a árboles o piedras de la costa. Es práctica habitual en la zona el fondear con amarras a tierra.
  • Optar por veleros con opción orza corta. Total no vamos de regatas y lo agradeceremos en ciertos pequeños puertos (Kastos, Kalamos).
  • No suele ser el caso, pero ahí va el aviso: ojo a esloras superiores a los 15 metros. En puertos como los anteriormente citados podría faltar espacio de maniobra.
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Carrete para cabo en popa

Meganisi, islas Jónicas. Un velero entra en una cala para pasar la noche. Fondea y da atrás para amarrar por popa a un olivo de la playa. Hay que sacar la aduja de 40 metros que está en el fondo del cofre, debajo de utensilios varios que en su momento cayeron encima. -¿Pero quién dejó caer esto aquí? La amarra al fin sale. Alguien de la tripulación la dispone en popa. -¡No la pases por ahí, no, así no, déjame a mí…, dice el capitán. Al fin alguien sube a la zodiac para llevar el extremo de la amarra hasta el ansiado olivo. Cuatro golpes de remo y…, el cabo se tensa, la zodiac rebota y vuelve al barco, ¡ya está, lo de siempre! adujas que no se desadujan, cabos que se retuercen y se bloquean en la gatera. En fin, para que seguir.
Otro velero, mismo escenario y lo mismo: fondo, atrás, alguien en la zodiac que coge un chicote, cuatro golpes de remo y… ¡el cabo sale limpio de su carrete de almacenaje en popa!
Nota: Amarrar a elementos fijos de la costa (árboles, piedras, etc.) es práctica habitual de fondeo cuando se navega por las islas griegas del Jónico.

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Las baterías

Un buen «parque» de baterías es vital para un barco de crucero que quiera navegar por Grecia. La escasez (por fortuna para el entorno) de marinas deportivas en relación a la extensión de las costas del pais, hace que no sean frecuentes las tomas de corriente de muelle. Por ello los cargadores de baterías de 220 v. serán la mayoría de veces inutiles a lo largo de un crucero. Lo ideal sería contar con un alternador de unos 100 Ah. y suficiente capacidad de baterías para resolver el problema. Pensamos que en un velero de más de 35 pies de eslora, un mínimo de 350 A. son inexcusables. De ahí para arriba…

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Recetas y enrolladores

Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que circulan las recetas en este mundo de la vela. Y no digo que esten mal, es que a veces las recetas pueden derivar en comidas indigestas…

La receta:

Siempre que tengamos que enrollar el génova hagámoslo a mano para evitar roturas en el enrollador.

La indigestión:

Velero de 45 pies de eslota y dos tripulantes, navegando, pasado de trapo, contra el meltemi del verano en las islas Cícladas. Hay que enrollar génova. Uno de los tripulantes comienza a tirar, a mano, del cabo del enrollador mientras desventa un poco la vela. Nada, que aquello no se mueve. Amolla entoces algo más la vela y esta comienza a flamear con fuerza… Nuevo intento y más de lo mismo, el enrollador sigue insensible, como bloqueado.
Surgen entoces las dudas:
-¿pero que pasa aquí?, ¿no decía la receta que los enrolladores debieran ir suaves, a mano, como si tal cosa, que para eso cuestan lo que cuestan? Esto ni se mueve…
Y entonces, de algún sitio, surge la orden definitiva:
-¡Amolla en banda la vela…!
…Y allá fueron vela, escotas, vidas y haciendas, gualdrapeando salvajemente al viento, al tiempo que un ¡rass! estremecedor dejaba al pobre velero sin vela y a una tripulación indigesta.
A todo esto, el winche correspondiente contemplaba plácidamente el espectáculo sin entender nada de nada.

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Pasarelas

La pasarela de un velero es muchas veces la única forma segura de poder acceder a tierra. En los muelles griegos podemos observar un amplio surtido de artilugios que de una u otra forma parecen cumplir su misión. Eso sí, unos mejor que otros.
Os doy unos consejos básicos a la hora de elegir una:
1. Debe de tener la longitud adecuada para poder acceder al muelle en todo tiempo. Un barco en puerto fondeado con su ancla (lo normal en las islas griegas) querremos que esté lo debidamente alejado del muelle al cargar la racha. Una longitud mínima de 2,30 m. podría ser correcta.
2. Peso: Evitemos pasarelas pesadas. El aluminio, la madera y la fibra parecen materiales indicados.
3. Resistencia: Un peso en el centro de unos 150 kg. no debiera romperla.
4. Anclaje: resistente y seguro. Cuidado con los simples tablones apoyados, tienen la mala costumbre de caerse cuando el tiempo empeora.

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Puntera para una Rocna

La Rocna es un ancla de altas prestaciones y contrastada calidad, pero que no todos los barcos pueden llevar en su balcón de proa. En efecto, su peculiar arco antivuelco la convierte en un aparato muchas veces imposible de estibar correctamente. No es infrecuente devoluciones de Rocnas por no caber y tropezar en el púlpito de proa. Los barcos con punteras de fondeo cortas, suelen tener, habitualmente este problema. El caso del nuestro fue un ejemplo al respecto: el ancla tropezaba en la parte baja del balcón. Decidimos reformar la puntera, dandole un cierto lanzamiento y reforzandola adecuadamente. En la foto se muestra el plano que tuvimos que aportar al taller que la construyó.

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Soporte para molinete

Los trabajos que nos encargaron en el molinete de anclas y pozo de fondeo de los que hablabamos en el post anterior, conllevaron la confección de una pieza soporte. Dicha pieza fue construida  en inox 316 con espesor de 10mm. Fue atornillada al mamparo de proa con tornillería de inox M10 y placa posterior de respaldo de 5 mm. También, lleva incorporado un taladro para la fijacción del último grillete de la cadena de fondeo. El resultado final es un soporte robusto y absolutamente fiable.

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Nuevo molinete de anclas

Uno de nuestros clientes españoles que amarra habitualmente su barco en Grecia, nos encargó la sustitución de su viejo molinete. Este funcionaba mal y además su posición interior impedía la instalación de una cantidad de cadena suficiente. Un barco de 40 pies que deba fondear habitualmente (caso de Grecia) no debiera almacenar menos de 70 m. de cadena en su pozo. Por todo ello hubo que rehacer las tapas del pozo y proyectar un nuevo soporte en inox que fuese lo suficientemente resistente para el trabajo a realizar. El nuevo molinete en su nueva ubicación funciona a la perfección y la actual configuración del pozo permite una mayor capacidad de carga de cadena (desde 40 m. antes, hasta 75 m. ahora). En la foto se muestra como quedó la instalación.