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14/02/2014

LAS CALMAS DE ALCYONE

El Alcedo atthis, o Martín pescador, es un pájaro muy pinturero. El dorso del cuerpo, cabeza y alas es azul-turquesa con destellos verdes; el vientre y los ojos son de color naranja, mientras que las zonas de la garganta, orejas y orificios nasales son blancas; todo un arcoíris pajaril. Pero esta ave, además de colorida, es un símbolo de paz y tranquilidad. Anida en pequeñas grutas y cuevas cercanas a la orilla que adornan con escamas de pescado, conchas y ramas de plantas del litoral. Es especie migratoria y aparece en el Mediterráneo cuando el verano termina y permanece aquí hasta el final de marzo. Por lo general, ponen sus huevos en enero en las grietas de la costa, coincidiendo con las calmas invernales mediterráneas y con las menguas; es decir con la bajada del nivel del mar que se produce después del solsticio de invierno. Calmas y menguas facilitan que el Martín pescador anide en oquedades cercanas al agua y no tenga que desplazarse mucho para pescar para su futura prole.

El alción era venerado por los polinesios, que creían que controlaba el mar y las olas. Pero más cerca nuestro, en Grecia como no, su presencia en las costas era mítica y relacionada con los “días de Alcione”

Alcíone, ἀλκυών, era la hija de Eolo y se casó con Ceyx, rey de Tesalia, hijo de Eosfóro, el que trae a Eos, el que trae la aurora. Y dicho sea de paso, sobrino de Fósforo, el que trae la luz; si lo ponemos de otra forma: Lucifer. Uy que fácilmente me voy por las ramas, algo bastante normal cuando hablamos de mitología.

Alcione y su marido vivían felices, pero Ceyx quiso consultar algo en el oráculo de Apolo; pertrechó su nave y zarpó una buena mañana, negándose en redondo a que les acompañara la desconsolada Alcione. Nunca volvió a saber su esposa de él, ni tampoco le llegaron noticias de su triste naufragio; ella permanecía impertérrita esperando su regreso. Fue Morfeo quien se compadeció de su inocente inopia y le hizo ver en sueños amargos a su amado desapareciendo en el mar en medio de una furiosa tempestad. Para que contar más; ella se lanzó desde un acantilado, como es natural. Alcione sufrió una verdadera transmutación en su caída y se convirtió en pájaro de colores y anidó en una grieta del precipicio. Eolo se apiadó de su hija e intercedió ante Zeus para que permitiera que durante un tiempo, el mar permaneciera en calma y el pájaro pudiera poner los huevos tranquilo; los días de Alcione.

El fenómeno meteorológico existe, aunque no es fijo ni constante en el tiempo; hay años que no se produce; pero sí que hay un periodo de días, localizados entre el 15 de diciembre y el 15 de febrero, en que el anticiclón invade el Mediterráneo, solazándose y expandiéndose, para dar muy poco gradiente barométrico y casi nada de viento. En España solemos llamarle “calmas de enero”, aunque no siempre coinciden con este mes.

Hay otra Alcione, pero esta es estrella; de hecho la más brillante de las Pléyades; las siete hijas del titán Atlas y la ninfa marina Pléyone. Si el pájaro y la estrella están relacionadas ¿quién lo sabe a ciencia cierta? pero sí que es verdad que los griegos hablan siempre de las Pléyades, cómo τα πουλιά, “los pájaros”.

<em>Post publicado en nuestro blog <a href=”http://navegandoporgrecia.blogspot.com/” target=”_blank”>Navegando por Grecia</a>.</em>

 

 

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