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20/03/2013

Transporte en invierno 4: Oráculo

Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia.
Hace ya muchos años que llegamos a Grecia, desde el oeste, y nos adentramos por el golfo de Patras, que luego es Corinto y luego un canal, para dar con la proa en el Egeo. La primera vez es la mejor, porque descubres cosas nuevas y casi todo fascina; igualito que a los niños. Pero aparte de los buenos y malos momentos, de los vientos en contra o los favorables, de lo que más me acuerdo; y algunos amigos que vinieron a vernos también, es del frio pelón que venía de las montañas, todas blancas. Nada menos que del Parnaso. Yo no sé si fueron las musas desde el monte sagrado, o quizás fue  Apolo desde Delfos, o todos al unísono; aullaban y soplaban su aliento corrosivo y paralizante.

Después he realizado la misma travesía en uno y otro sentido en muchas ocasiones y aunque, la iniciática es la primera, siempre alcanzo a sacarle el jugo a tabernas, puertos y personajes, una y otra vez. Ya no me sorprende el canal de Corinto como aquel día.

…Pero sí que he encontrado interesante el ver a los pescadores apostados en la entrada del istmo a los que el mismo práctico tiene que ir ordenando:

-Eh, muchachos, cambiaros de sitio que viene un barco grande.

O al gasolinero que deja a un barco colgado porque ha visto correr su sedal, ante la estupefacción del cliente.

– ¡Ahhhh! Tiene que ser enorme lo que he pillado.

Ya Messolongui es la Messolongui de siempre, sin los mosquitos que picaron a Lord Byron. Pero la última vez descubrí una psarotaberna que era la bomba.

Y Trizonia y Galaxidi…y tantos sitios por los que he pasado muchas veces que siempre desvelan secretos emocionantes. Porque aunque algunos prestigiados periodistas se afanen en demostrar lo contrario, en Grecia ocurren cosas buenas.

¿Esto qué quiere decir? Pues que me voy a Grecia otra vez. Me voy a navegar de nuevo desde Atenas, por Corinto y por Patras, por Trizonia, Messolongui, por Galaxidi. Y aunque es un transporte, no una navegación de placer, seguiré contando las cosas que me ocurran, que serán muchas, como siempre allí, muy interesantes.

Algún día abriré un capítulo sobre transportes, que seguro que algún lector oculto, de los que nunca escribe comentarios, sabrá apreciar ¿Verdad Martín? El primero se llamará “Carbonilla”, ya os contaré. Porque los transportes son lo más parecido a una carreara de fondo, en la que hay que llegar cuanto antes, con el mínimo número de averías posibles, con un barco que no es el tuyo, que hay que “comprender”, averiguar sus vicios e intentar entregarlo en perfecto estado.

Pero os prometo que cuando pase por el Parnaso y me escupa su viento envenenado, me quedaré en silencio para escuchar lo que dice el oráculo; a ver si puedo oír los murmullos de las fuentes y los susurros de las Pitonisas de Delfos. ¿Hay alguna solución Pithia?

 

Navegando por el Mediterráneo ,
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