03/02/2012

Lejos del muelle

Cuando amarramos un barco de punta a un muelle, sea con muerto o ancla, debieramos siempre comprobar su situación final respecto al mismo. A este respecto, suelo hacerme siempre la misma pregunta: ¿Qué sucedería si el viento soplase con fuerza contra el muelle?

En todo caso todos sabemos lo que no queremos que suceda: que el barco llegue a golpear con él. Para evitarlo os dejo aquí una serie de consejos:

  • Si hemos hecho nuestra maniobra con ancla, una eslora y media antes de llegar al muelle no filar más cadena y seguir dando atrás hasta comprobar que el ancla ha agarrado y que no estamos garreando. De no ser así y sin dudarlo hay que repetir la maniobra: ¡no tiene sentido continuar hasta el muelle!
  • Dejar el barco, una vez amarrado, a la mayor distancia de tierra posible y con una o dos buenas defensas en popa. Tener una pasarela larga ayudará al respecto.
  • Con el barco ya en su sitio y amarrado, si damos atrás la popa del barco no debiera nunca tocar el muelle. Si lo hace, hay quedar más tensión al cabo del muerto o cobrar de la cadena de fondeo.Si seguis estos simples consejos, podréis dormir tranquilos esas noches en las que las cosas se complican y otros barcos tienen problemas alrededor.
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