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	<title>Veleros Grecia</title>
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	<description>Servicios para veleros en Grecia</description>
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		<title>Transporte en invierno 6: El puente</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Apr 2013 11:35:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Por los mares de Grecia]]></category>
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		<description><![CDATA[Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia. Cuando ya casi habíamos acabado, no habíamos hecho más que empezar; empezar a buscar un varadero donde dejar el barco en seco. Lefkada estaba totalmente llena, ninguna de las marinas con las que hablamos podían hacernos un sitio hasta mitad de Marzo. Más que una isla, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Post publicado en nuestro blog <a href="http://navegandoporgrecia.blogspot.com/" target="_blank">Navegando por Grecia</a>.<br/><br />
Cuando ya casi habíamos acabado, no habíamos hecho más que empezar; empezar a buscar un varadero donde dejar el barco en seco. Lefkada estaba totalmente llena, ninguna de las marinas con las que hablamos podían hacernos un sitio hasta mitad de Marzo. Más que una isla, en invierno parece un puercoespín, desde lejos solo se ven mástiles; la flota de recreo de media Europa se acumula aquí durante el “fuera de temporada”. Así que había que ir a Preveza, donde nos dijeron que sí, pero que mañana es sábado, pues corre, vamos, espero que abran el puente cada hora, sí, eso me han dicho, como en verano.</p>
<p>El puente de Lefkada, Το Πέρασμα, el paso, es una plataforma barco que permite pasar al tráfico rodado sobre los escasos 70 mts de canal que separan la isla del continente en su parte norte. Cada hora se retira, o bien levanta uno de sus extremos cuando no hay mucha demanda náutica, para posibilitar el tránsito de las embarcaciones. Cuando se rompe “el paso” todos se acuerdan de que sí, efectivamente, que Lefkada es una isla.</p>
<p>Como sé de buena tinta que la isla se relaja en invierno, como ya he comprobado en mis carnes que al más mínimo obstáculo el puente se queda cerrado por unos días, como era febrero y los Lefkadiotas andaban a cámara lenta y como hay pocos chalados navegando en estas fechas, debí preguntar unas 100 veces:</p>
<p>¿Seguro que el puente se abre cada hora?</p>
<p>Antiguamente la cosa era mucho más sencilla; para los barcos, pero no para los terrestres.</p>
<p>- Tú vas con coche, yo voy con barco, tú vas antes y les dices que llego en una hora, tú me esperas y tú me recoges.</p>
<p>- Bien.</p>
<p>Allá que me fui, eran menos diez. Crucé el puente, paré el coche y esperé al otro lado. Menos cinco… menos uno… o’clock. Veía el barco que se acercaba y aguardé a que levantaran el ala lateral de la plataforma. Y tres… y cinco… y siete… nada ¿Ya estamos? Desde allí podía ver la cara de interrogación en el velero.</p>
<p>Dejé el coche donde estaba y me dirigí a pie hacia la cabina del…como diría yo ¿Puentero? ¿Puentista? Me dirigí hacia el señorencargadodelpuente. Mientras andaba, pensaba en estas necedades, pero no son tan necias como parecen; los griegos usan el vocativo, así que necesitaba un nombre con el que llamar al señorencargadodelpuente y utilizar el dichoso caso.</p>
<p>Una manada de perros griegos se hacinaba alrededor de la cabina de mando. El lector que haya estado en Grecia sabrá a lo que me refiero cuando hablo de perros griegos; no es una raza definida, pero sí un tipo de perro inequívoco. Los perros griegos se agrupan en las estaciones de autobús o de tren, en los puertos, en la entrada de los recintos arqueológicos; en cualquier sitio donde haya tránsito. Son serenos, calmados, lentos, indiferentes; parecen dotados de una sabiduría ancestral y hay hasta quien afirma que son los mismísimos dioses reencarnados. Lo que sí tienen es mierda, pulgas saltarinas y sustancia acumulada. Siempre están durmiendo, a veces se levantan, andan unos metros y dejan caer sus huesos, sus pulgas y su mierda, con un “plom”, en otro lado.</p>
<p>Yo me acerqué saltando entre los chuchos, que a lo sumo se dignaron a descorrer un parpado y mirarme sin interés, con el ojo turbio. Por las ventanas de la cabina de mandos no se veía un alma. Abajo si se veía algo; un barco con una persona indignada.</p>
<p>- ¡Señorencargadodelpuente! ¡Señorencargadodelpuente! &#8211; Dije; en vocativo, claro.</p>
<p>Me acerqué más, ya casi podía tocar los mandos; los perros roncaban al unísono. Me metí en la cabina y… aja…allí estaba. En una cama, tapado hasta la nariz, con sábanas y manta, yacía el susodicho puentero, roncando como los canes.</p>
<p>- ¡Oiga!</p>
<p>- Ahhhh. De un salto salió de la cama, con los ojos enajenados.- ¿Qué quieres?</p>
<p>- ¡Que se ha pasado la hora!</p>
<p>- ¿Qué hora?</p>
<p>Miró hacia abajo y vio el velero esperando, le dio al mando y el puente lateral comenzó a levantarse con incómodos y grandes lamentos metálicos.</p>
<p>- No son fechas para esto. Gritaban los conductores que casi se habían caído al mar, con las ruedas chirriando en el borde del muelle. La falta de costumbre invernal.</p>
<p>El velero pasó mientras todos increpaban con el ¡venga!, con el ¡más rápido!, con lo de que ¡a ver si perdemos aquí la mañana! ¿Tendrán valor?</p>
<p>Los perros cambiaron de postura. El señor del puente cogió un sedal y se puso a pescar.<br />
Este trabajo es de un estrés que flipas.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Transporte en invierno 5: Saldos</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Apr 2013 11:14:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Por los mares de Grecia]]></category>
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		<category><![CDATA[Islas Jónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Mitología e historia]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia. El transporte llega a su fin y nos adentramos en el Jónico. Dejamos atrás las Equinadas, islas tal que erizos; que tienen ahora nuevo dueño. Como en un cuento infantil, un emir apareció, surcando los mares en un bajel inmenso, su yate, creando enormes olas que arribaron [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Post publicado en nuestro blog <a href="http://navegandoporgrecia.blogspot.com/" target="_blank">Navegando por Grecia</a>.<br/><br />
El transporte llega a su fin y nos adentramos en el Jónico. Dejamos atrás las Equinadas, islas tal que erizos; que tienen ahora nuevo dueño. Como en un cuento infantil, un emir apareció, surcando los mares en un bajel inmenso, su yate, creando enormes olas que arribaron a playas lejanas. El príncipe quedó prendado de su belleza; y sin saber bien por qué, decidió construir un gran palacio. Desde ese día se las va comprando una a una. Los habitantes de Itaca, prefectura de la que dependen y por el presente bastante desesperados, se quedaron turulatos y dibujaron círculos con sus labios.</p>
<p>¿Qué vio el emir en este archipiélago?</p>
<p>Quizás vio la belleza en su desolación, en sus cabras desamparadas, secas como ruinas, que triscan y arrancan matas de donde no hay; o en sus mares de peces hastiados de dar vueltas infinitas en sus jaulas. El paraíso de las piscifactorías.</p>
<p>Son 18 las islas, pero él tan solo tiene 6. Las quiere todas. ¿Para qué querrá el emir tantas islas?</p>
<p>Las aguas de las Equinadas no son turquesas como en el resto del Jónico, sino túrbidas y oscuras. Los limos del rio Aqueloo, llevan desde tiempos de Herodoto anegando sus fondos y tragándose islotes; quedan unidos por lodos al continente. Tucídides esperaba que así acabaria todo el archipiélago con el paso de los años, pero sus expectativas no se cumplieron del todo. El rio, a diferencia de los humanos, es lento.</p>
<p>¿Qué le veo yo a estas islas?</p>
<p>Precisamente eso, la nada, las cabras, las jaulas con los peces, el rio, la hermosura del vacío, el silencio ensordecedor, las 18 islas como erizos, plantadas sobre el agua, la imponente Oxia, puerta de salida del Jónico, el abrigo de Petalas, la semi-insula desierta, donde uno puede olvidar al resto del mundo por unos días, dejando caer su ancla en un fango espeso; el que lleva Aqueloo vomitando desde tiempos ignotos.</p>
<p>Las 6 islas que ha comprado su alteza no eran del estado, si no de una familia que poseía el título de propiedad desde la fundación del moderno estado de Grecia y a la que ya le costaba mantenerlas, así que el emir se ha convertido en amo y señor de 6 islas por 8,5 millones de euros. Una bicoca, si lo comparamos con los precios algunos pisos en capitales europeas. Debe estar en estos momentos, planeando la oferta para las otras 12, que no puedo asegurar a ciencia cierta si son privadas o del estado.</p>
<p>Y a mí, que no me gusta sospechar, me debería traer al fresco si los propietarios son unos u otros. Me traería al fresco, si respetaran sus cabras, su vacio, su silencio ensordecedor, sus pescadores, su imponente Oxia y su semi-insula desierta; si dejaran al Aqueloo que lentamente se las tragara todas. Pero algo en mi olfato, educado en las mejores escuelas de impotencia frente a la urbanización y destroza del entorno, la corrupción y el enriquecimiento de constructores, me dice que hay gato encerrado. Porque puestos a construir un palacio…</p>
<p>¿No tenía el Emir mejores islas que comprar que estas de turbias aguas?</p>
<p>- Es que se enamoró.</p>
<p>- Ah. Ya.</p>
<p>En 2010, cuando Grecia por primera vez buscó la ayuda de la UE y el FMI debido a la incapacidad de pagar su deuda externa, en los medios internacionales se dejaron caer las primeras sugerencias sobre la posible venta de las islas y territorio griego. Las autoridades lo negaron constantemente, pero a finales de agosto apareció la información de la posible venta o alquiler de las islas deshabitadas griegas en el marco del programa de privatización. Fue anunciado por el primer ministro del país, Antonis Samaras, en una entrevista concedida al diario francés Le Monde. La venta del terreno público se convirtió en un asunto muy polémico en el país heleno.</p>
<p>Desde el momento en que surgió la idea, los representantes de la Agencia griega de Privatización (HRADF, son sus siglas en griego) examinaron 562 de 6.000 islas griegas. Todas las elegidas tienen un área desde 500 metros cuadrados a tres kilómetros cuadrados. La HRADF decidió alquilar 40 islas deshabitadas por un período de 30 a 50 años. Hasta las malas lenguas decían que Israel andaba detrás de alguna para transformarla en base militar.</p>
<p>Creo que esta historia me suena de otro cuento: la viuda que teje, los pretendientes disputándose las migajas del trono, el héroe desaparecido, el reino esquilmado y venido a menos…</p>
<p>Así habló Telémaco:</p>
<p>«Pero no solo lloro y me lamento por aquél; que los dioses me han proporcionado otras malas preocupaciones, pues cuantos nobles reinan sobre las islas Duliquio, Same y la boscosa Zantez y cuantos son poderosos en la escarpada Itaca pretenden a mi madre y arruinan mi casa. Ella ni se niega al odioso matrimonio ni es capaz de ponerles coto, y ellos arruinan mi hacienda comiéndosela. Luego acabarán incluso conmigo mismo.»</p>
<p>Odisea. Canto I</p>]]></content:encoded>
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		<title>Transporte en invierno 4: Oráculo</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Mar 2013 14:28:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia. Hace ya muchos años que llegamos a Grecia, desde el oeste, y nos adentramos por el golfo de Patras, que luego es Corinto y luego un canal, para dar con la proa en el Egeo. La primera vez es la mejor, porque descubres cosas nuevas y casi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Post publicado en nuestro blog <a href="http://navegandoporgrecia.blogspot.com/" target="_blank">Navegando por Grecia</a>.<br/><br />
Hace ya muchos años que llegamos a Grecia, desde el oeste, y nos adentramos por el golfo de Patras, que luego es Corinto y luego un canal, para dar con la proa en el Egeo. La primera vez es la mejor, porque descubres cosas nuevas y casi todo fascina; igualito que a los niños. Pero aparte de los buenos y malos momentos, de los vientos en contra o los favorables, de lo que más me acuerdo; y algunos amigos que vinieron a vernos también, es del frio pelón que venía de las montañas, todas blancas. Nada menos que del Parnaso. Yo no sé si fueron las musas desde el monte sagrado, o quizás fue  Apolo desde Delfos, o todos al unísono; aullaban y soplaban su aliento corrosivo y paralizante.</p>
<p>Después he realizado la misma travesía en uno y otro sentido en muchas ocasiones y aunque, la iniciática es la primera, siempre alcanzo a sacarle el jugo a tabernas, puertos y personajes, una y otra vez. Ya no me sorprende el canal de Corinto como aquel día.</p>
<p>&#8230;Pero sí que he encontrado interesante el ver a los pescadores apostados en la entrada del istmo a los que el mismo práctico tiene que ir ordenando:</p>
<p>-Eh, muchachos, cambiaros de sitio que viene un barco grande.</p>
<p>O al gasolinero que deja a un barco colgado porque ha visto correr su sedal, ante la estupefacción del cliente.</p>
<p>- ¡Ahhhh! Tiene que ser enorme lo que he pillado.</p>
<p>Ya Messolongui es la Messolongui de siempre, sin los mosquitos que picaron a Lord Byron. Pero la última vez descubrí una psarotaberna que era la bomba.</p>
<p>Y Trizonia y Galaxidi…y tantos sitios por los que he pasado muchas veces que siempre desvelan secretos emocionantes. Porque aunque algunos prestigiados periodistas se afanen en demostrar lo contrario, en Grecia ocurren cosas buenas.</p>
<p>¿Esto qué quiere decir? Pues que me voy a Grecia otra vez. Me voy a navegar de nuevo desde Atenas, por Corinto y por Patras, por Trizonia, Messolongui, por Galaxidi. Y aunque es un transporte, no una navegación de placer, seguiré contando las cosas que me ocurran, que serán muchas, como siempre allí, muy interesantes.</p>
<p>Algún día abriré un capítulo sobre transportes, que seguro que algún lector oculto, de los que nunca escribe comentarios, sabrá apreciar ¿Verdad Martín? El primero se llamará “Carbonilla”, ya os contaré. Porque los transportes son lo más parecido a una carreara de fondo, en la que hay que llegar cuanto antes, con el mínimo número de averías posibles, con un barco que no es el tuyo, que hay que “comprender”, averiguar sus vicios e intentar entregarlo en perfecto estado.</p>
<p>Pero os prometo que cuando pase por el Parnaso y me escupa su viento envenenado, me quedaré en silencio para escuchar lo que dice el oráculo; a ver si puedo oír los murmullos de las fuentes y los susurros de las Pitonisas de Delfos. ¿Hay alguna solución Pithia?</p>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
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		<title>Transporte en invierno 3: Arpías</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Mar 2013 13:41:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia. Hace tiempo que no escribo y de hecho cada vez que abro esta pantalla azul me dan ganas de salir corriendo. Creo que se llama desanimo, desidia o desmotivación. O también es el nombre algunos virus que pasan por mi lado y deciden quedarse conmigo una temporada, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Post publicado en nuestro blog <a href="http://navegandoporgrecia.blogspot.com/" target="_blank">Navegando por Grecia</a>.<br/><br />
Hace tiempo que no escribo y de hecho cada vez que abro esta pantalla azul me dan ganas de salir corriendo. Creo que se llama desanimo, desidia o desmotivación. O también es el nombre algunos virus que pasan por mi lado y deciden quedarse conmigo una temporada, o de accidentes de bicicleta que me dejan medio pallá, medio paquí. Así que creo que como terapia debería intentar acabar con este transporte que habíamos dejado en Sunio. El sagrado Sunio. Por cierto acabo de leer que está en venta; he preferido no creerlo para que no me den ganas de cerrar esto otra vez.</p>
<p>El viaje transcurrió sin imprevistos, el Egeo estaba sereno y llegamos al canal de Corinto de madrugada. Nos hicieron cruzar inmediatamente, en la más tremenda soledad y mientras lo hacíamos, por el este amanecía. Como dicen los griegos οταν χαράζει, cuando raya, el alba claro. Me gusta mucho está expresión; mucho más que el αυγή, la aurora, de los huevos (Aurora Dorada es el partido Neonazi).</p>
<p>El canal de Corinto, como todas estas obras mastodónticas de excavar senderos para que pase el mar entre las montañas, aparece como otras veces, impresionante; deja esa raya de cielo oscuro sobre nuestras cabezas.</p>
<p>El primer gobernante que intentó construirlo fue el tirano Periandro de Corinto, uno de los Siete Sabios de la antigua Grecia, alrededor del año 630 a. C. Pero desistió porque la Pithia, la pitonisa del Delfos, en su oráculo melopéico, balbuceó: “No hagan una torre en el istmo, ni caven a través de él”. No sé si conocía Periandro  que los promotores de este oráculo  habían sido los sacerdotes de los templos corintios. Temía, esta curia, que  si se construía un paso  permitiría a los barcos pasar sin pararse y dejarían de recibir las ricas donaciones y regalos que se les hacían. Los clásicos ya sabían de prevaricaciones y cohechos.</p>
<p>Una vez ya ha amanecido ¿Qué sentido tiene parar? Así que decidimos continuar hasta donde pudiéramos, pues aunque sin viento apenas, las olas que venían del oeste, presagiaban que no avanzaríamos mucho.</p>
<p>El golfo de Corinto es uno de esos casi-lagos rodeados por montañas elevadas que encauzan los vientos, de forma que sea la dirección que sea la que tenga el viento real, allí solo sopla o el señor del  este o el señor del  oeste, por el pasillo que le dejan. El viento levanta un mar que no corre libre, si no que rápidamente se encuentra encajonada entre la tierra y  busca su salida retornando en forma de corrientes, a veces bastante importantes.</p>
<p>Aquel día debía estar soplando el oeste ya en Rión, el punto más estrecho, y la corriente encrespaban las olas que llegaban  y las convertía en muros de agua, paralelos, verticales y seguidos; así que el barco avanzaba como un caballo encabritado, pegándose de bruces con las paredes. Es de esas veces en las que no hay nada más incómodo que navegar. Además intentar pasar el estrecho Rión- Antirrión en esas condiciones es un error; lo que aquí ocurra, allí estará multiplicado por tres. A motor, entre salto y salto, será penoso, con estas olas tan cortas y sumadas a la corriente en contra; no creo que avancemos más de medio nudo; y a vela, dando bordos para atinar el ojo del puente por donde te dice el control de tráfico que debes pasar, puede ser interminable.</p>
<p>Una retirada a tiempo es la mejor de las victorias en esto de viajar en barco, así que  nos fondeábamos en una bahía bajo el Parnaso y nos dispusimos a pasar una tarde de lectura intensa y de incursiones en internet. Así me enteré de que cerca de allí había una pequeña isla llamada San Athanasio. Estaba en venta.<br />
Una vez consigues cruzar el estrecho de Rión, entras en el golfo de Patrás, el embudo se abre y ya puedes oler  el mar abierto. El agua es más libre en esta parte y las corrientes y las olas son más manejables. Al fondo se ve ya Oxia, el final del golfo, la puerta al Jónico. Un calificativo bien merecido pues cuando llegas a ella y la abres, sabes que el viento cambiará de dirección y sí sopla fuerte del noroeste, por su cara de sotavento bajaran fuertes turbonadas que más te conviene tenerlas previstas si no quieres ver tus velas hechas jirones. Es muy imponente Oxia.</p>
<p>Oxia no está en venta. Ya la han comprado.</p>
<p>Lo que empezó siendo un rumor, algo así como un absurdo que nadie creía, ha acabado convirtiéndose en realidad: Grecia vende sus islas para saldar su deuda. Esta noticia se publicó en The Guardian en el 2010 (leer artículo original) y todos dijimos:</p>
<p>- ¡Hala!</p>
<p>Pero no fue ala, si no también pechuga y hoy los mercados poderosos, los que provocaron la deuda, los que causaron la crisis, los que pidieron los recortes, los que les tildaron de vagos y corruptos, los que volvieron la cara al sufrimiento, esos,  se reparten Grecia a pedazos. Ni las más crueles Arpías de las peores leyendas mitológicas de los más terribles castigos divinos, habrían trabado mejor el suplicio. Me recuerda a Prometeo; por la noche una águila da cuenta de su hígado, por el día le deja sanar para poder continuar con el festín nocturno.<br />
No sé si seguir con esto. Por lo menos un poco de descanso, que se hace muy largo y muy triste.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Transporte en invierno 2: Sunio</title>
		<link>http://www.velerosgrecia.com/2013/03/transporte-en-invierno-2-sunio/</link>
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		<pubDate>Fri, 15 Mar 2013 13:25:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia. Salimos de la marina &#8220;desolation&#8221; tal y como debían salir los esclavos escapados de las minas de Lavrio; corriendo. Ya era noche cerrada, pero noche rasa y serena, de cielos repletos de Oriones con sus perros y de Sirios ardientes, abrasadoras o más bien rabiosas; con pretensiones [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Post publicado en nuestro blog <a href="http://navegandoporgrecia.blogspot.com/" target="_blank">Navegando por Grecia</a>.<br/><br />
Salimos de la marina &#8220;desolation&#8221; tal y como debían salir los esclavos escapados de las minas de Lavrio; corriendo. Ya era noche cerrada, pero noche rasa y serena, de cielos repletos de Oriones con sus perros y de Sirios ardientes, abrasadoras o más bien rabiosas; con pretensiones de querer ser como planetas.</p>
<p>El mar por la noche es oscuro y difuso; pero al mismo tiempo lleno de paradojas; sobre el negro espejo, cualquier luminosidad o blancura se transforma en un destello de luz, una extravagancia del círculo tenebroso. Ya sea la cresta de un ola, una gaviota planeando, un pesquero que se acerca; todo parece más grande y cercano. El mar por la noche es fabuloso, en todo el sentido literal de la palabra, es el gran generador de fabulas. Si me da a mí cuerda para escribir, podemos imaginar a los clásicos  inventando cuentos y deidades de fuerzas sobrenaturales a las que hacer sacrificios para acallar su furia. Estos pueblos de navegantes, que dependían del mar para transportarse, para comerciar, para guerrear y defenderse, tuvieron que viajar por mares casi desconocidos para ellos, con naves inestables, arribando a tierras ignotas y perseguidos por tormentas y monstruos deformes que salían de esas profundas aguas negras. Los griegos forjaron leyendas maravillosas y terribles en relación con el mar; muchas de ellas eran, probablemente, pervivencias de tradiciones ancestrales; y muchos de esos lugares remotos donde fondeaban o se protegían, transformados en sagrados.</p>
<p>Así que&#8230; ¿Cómo os diría?&#8230; en este ambiente, en esta oscuridad, el templo, que apareció tras el cabo, como un fogonazo de luz sobre el Sagrado Sunio, se quedó solo, flotando sobre el oscuro cielo. Fue todo un regalo. Fue un privilegio. Nunca había visto el templo de Poseidón desde tantos ángulos diferentes sin una pamela tapándome la perspectiva o sin tener que andar con pasos de grulla para no salir en fotos ajenas. No había ningún ser humano allí arriba.</p>
<p>La posición de cabo Sunio; en la antigüedad utilizado como punto de vigilancia de las naves que se dirigían a Atenas; es totalmente singular. Es el punto a partir del cual, si lo traspasas en dirección hacia el este, el feroz Meltemi te azotará en la cara y te hará retroceder y si navegas hacia el oeste, te dice que lo peor ya ha pasado y que las iras están aplacadas. Hoy en día, todavía numerosos barcos se agrupan en verano esperando que calme la furia de Eólo; protegidos bajo el templo del ataque de Górgonas y Quimeras.</p>
<p>Y le respondió Néstor….<br />
….Y el Atreida y yo, navegando, veníamos de Troya, guardándonos mutua amistad, cuando al llegar a Sunio, sagrado promontorio de los atenienses, Foibos Apolo mató instantáneamente con sus dulces flechas al piloto de Menelao, Frontis Onetorida, que en aquel momento manejaba el gobernalle, pues no le había más dispuesto entre los hombres, para guiar una embarcación en medio de las furiosas tempestades. Y Menelao, aunque tenía un gran empeño en no interrumpir su viaje, se detuvo en la ciudad para enterrar a su compañero y dedicarle funerales.<br />
La Odisea (Canto III)</p>
<p>En semejantes condiciones, igual alguien puede, a mí me es imposible, no oír voces. Las voces de Ulises y Néstor, los golpes de Poseidón con su tridente, el zumbido de Egeo al saltar al abismo, el desconsuelo de Teseo con sus negras velas  o  hasta el raspar del desatinado Lord Byron grabando su nombre en sus columnas. En estas aguas nunca se sabe si velas o duermes. En estas aguas, aunque las coordenadas se emperren, no se navega siempre por los mismos sitios.</p>
<p>Con esta ilusión me fui a dormir, para dar comienzo a la rutina del transporte, uno duerme el otro vigila, uno se levanta pronto y otro se acuesta tarde; parar lo mínimo imprescindible para llegar cuanto antes. Mucho frio y poco descanso; pero a veces te obsequia con momentos como este, porque ¿Qué hace una persona en Febrero y por la noche, delante de cabo Sunio? Muy simple: o vuelve de Troya o está trasladando un barco.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Transporte en invierno 1: Marinas</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Mar 2013 13:21:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Por los mares de Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Post publicado en nuestro blog Navegando por Grecia. En Grecia faltan muchas cosas, pero si hay algo que sobra son personas sentadas tras la mesa de un despacho; solo sirven para crear problemas. Debió ser una premonición, pero nosotros solo asentíamos. El taxista corría que se las pelaba y nos señalaba una tras otras las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Post publicado en nuestro blog <a href="http://navegandoporgrecia.blogspot.com/" target="_blank">Navegando por Grecia</a>.<br/><br />
En Grecia faltan muchas cosas, pero si hay algo que sobra son personas sentadas tras la mesa de un despacho; solo sirven para crear problemas.</p>
<p>Debió ser una premonición, pero nosotros solo asentíamos. El taxista corría que se las pelaba y nos señalaba una tras otras las construcciones ilegales, mansiones en el camino desde el aeropuerto hasta Lavrio.</p>
<p>- ¿Las tirarán?</p>
<p>- No. Les obligarán a pagar impuestos.</p>
<p>- Bueno, si fuera verdad&#8230;</p>
<p>- Mi hijo trabaja de policía de carretera. Esos sí que son eficientes. Pase lo que pase, en 5 minutos están en la escena del accidente.- De repente dio un frenazo y se puso a 60 km por hora. Nos señaló un cartel de “velocidad controlada por radar”.- Si no te das cuenta…te puede caer una gorda.</p>
<p>-Sí, claro, en 5 minutos los tienes aquí.- Le dije sonriendo. El, solo intentaba demostrar lo cumplidora que es esta tierra, pero somos perros viejos. Las carreteras de Grecia estan llenas de esos mismos carteles y nadie parece prestarles atención. Al estado le dio el presupuesto para comprar muchas señales, pocos radares; así que todo el mundo sabe dónde están. Y este taxista tenía información privilegiada.</p>
<p>Me acordé de un día, hace años, que conducía hacia Atenas, en las proximidades de Agrinio. Los conductores se saltaban las continuas sin pestañear y a mí, criada en la amenaza de la omnipresente benemérita, me producía escalofríos. Pero la raya continua no se interrumpía nunca, así que acabé a 30 por hora detrás de un tractor. Un poco de aprensión primero y un trago saliva después y… ¡Venga! a pisar la línea blanca con los neumáticos. ¡Ay qué impresión!</p>
<p>Luego vinieron las luces de los coches con los que me cruzaba. ¿Luces?  Yo  aferrada como estaba al volante, solo veía el desprendimiento vaporoso del asfalto recalentado. Tras la recta interminable, un coche blanco y azul me dio el alto.</p>
<p>-¿Sabes que te has saltado la continua?</p>
<p>- Sí. El tractor…</p>
<p>- ¿Sabes que eso está prohibido?</p>
<p>- S…Si. Sí, lo siento.- El mundo se fundía con el calor del medio día.</p>
<p>- Licencia del automóvil, por favor.</p>
<p>Les mostré los papeles españoles, indescifrables para ellos, y se quedaron un rato mirándolos por delante y por detrás; dándole vueltas y más vueltas.</p>
<p>- ¿Española? ¿España?- Se pusieron a hablar de futbol entre ellos, mientras me lanzaban miradas divertidas de reojo. Yo solo pensaba en la cuantía de la infracción mientras veía a los vehículos pasar a nuestro lado modosos; a velocidades muy correctas y sin adelantar. Estaba claro que la única persona de Grecia que no sabía que allí y solo allí había un coche de policía era yo ¡Hay que ver que tontos son los guiris!<br />
Estaba a punto de licuarme cuando el agente se volvió hacia mí.</p>
<p>- ¿No lo volverás a hacer, verdad?</p>
<p>- Ποτέ, ποτέ, ποτέ. (Jamás, jamás, jamás)</p>
<p>Me dejaron marchar, con la sensación de que había vivido un espejismo, me senté en el coche sin poder meter las llaves en la ranura. Ποτέ.</p>
<p>Pero… cuando se peca una vez…ya se sabe… hay más facilidad de hacerlo sucesivas veces.</p>
<p>Me desperté de mis ensoñaciones cuando pasábamos Lavrio de largo, en busca de la marina donde estaba el barco que íbamos a transportar hasta el Jónico. Esperaba que no estuviera muy lejos, pues tenía ganas de visitar el teatro de Lavrio, uno de los más grandes y antiguos, si tenía tiempo antes de zarpar, pero el taxi seguía y seguía, hacia el sur.</p>
<p>Un descampado con pocos barcos, un recinto rodeado de una valla metálica y unos perros de pelajes ponzoñosos desgañitándose a la entrada. Un reducto exclusivo para ricos. Y como ricos no hay tantos, medio vacío. Habíamos llegado a Marina Olympic.</p>
<p>No fue difícil localizar el barco en el varadero vacío, dejamos nuestro equipaje y nos presentamos en las oficinas de la ya bautizada  como “Desolation Marine”. Una señorita de sonrisa etrusca se afanaba en teclear con dos dedos algo en el ordenador; tenía las uñas tan largas que no podría hacerlo de otro modo; pintadas de negro y con incrustaciones de brillantes. ¡Guau!</p>
<p>- ¿Por qué quiere el propietario llevarse el barco? ¿No está a gusto aquí?</p>
<p>Me encogí de hombros sin decirle nada más. El propietario estaba tan desolado como la propia marina, de haber dejado su barco en medio de la nada y de esperar mes tras mes que un mecánico le revisara el motor.</p>
<p>- ¿Cuándo quieren botar la embarcación?</p>
<p>- Mañana a primera hora. Como dormiremos a bordo no nos importa madrugar.</p>
<p>- Ah no, eso es imposible, no se puede pernoctar a bordo, deberán buscar un hotel. Hay uno a 5 km hacia el sur, que igual está abierto.</p>
<p>¿Igual? Eso implicaba taxi para arriba, taxi para abajo, en busca de alojamiento, de víveres para navegar y de cualquier otra cosa necesaria. Seguimos embelesados en el ir y venir de sus uñas, todo un prodigio de la ofimática.</p>
<p>- ¿Por qué no nos preguntará otra vez la razón de llevarse el barco? Ahora me explayaría. Y también le explicaría el porqué de que tenga tan pocos clientes.</p>
<p>- No vale la pena discutir con Ms Uñas, lo que hay que hacer es pirarse de “Desolation” cuanto antes.</p>
<p>El guardia jurado nos abrió la puerta de salida y nos dio el número de un taxi.</p>
<p>- ¿Por qué no os quedáis a dormir aquí?</p>
<p>- Porque no lo permiten.</p>
<p>- ¿Qué me dices? Vamos a hablar con las oficinas otra vez. Es solo una noche y ahora no hay nadie; no está bien que os hagan buscar un hotel; están medio cerrados en invierno.</p>
<p>Ms. Uñas no cambió su sonrisa ni un instante, ni siquiera para volver a decir: no, no está permitido.<br />
El guardia jurado dio una patada al suelo cuando salimos. Estaba realmente cabreado.</p>
<p>-¡Malakas! Con la difícil situación que estamos pasando… es el momento para ayudarnos los unos a los otros ¿Pero a ella que le  importa?  mientras cobre su sueldo.</p>
<p>Me hubiera gustado darle un abrazo y decirle que Grecia, sigue siendo Grecia por personas como él, sin uñas negras y sin brillantes, sin sonrisa congelada; personas que todavía tienen la empatía de ponerse en el lugar del prójimo; ahora, en los malos momentos. Pero el taxi ya había parado frente a la puerta y el vocerío de los perros no nos dejaba oír nada.</p>
<p>Gracias palikari.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Descargas</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Dec 2012 01:48:37 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Cartografía]]></category>
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		<description><![CDATA[En esta nueva página iremos poniendo a vuestra disposición para ser descargados aquellos trabajos que consideremos puedan ser de interés para el navegante: tutoriales, publicaciones, software, etc. Serán trabajos tanto de producción propia como externos. El único criterio será la calidad y utilidad de los mismos. Teneís dos formas de acceder a los archivos. Abriendo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esta nueva página iremos poniendo a vuestra disposición para ser descargados aquellos trabajos que consideremos puedan ser de interés para el navegante: tutoriales, publicaciones, software, etc.</p>
<p>Serán trabajos tanto de producción propia como externos. El único criterio será la calidad y utilidad de los mismos.</p>
<p>Teneís dos formas de acceder a los archivos. Abriendo la vista en árbol por categorías (la más fácil y ordenada) y seleccionando el o los archivos a descargar o buscando en la relación listada de todos los archivos disponibles.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
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		<title>Maniobras con ancla 13</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Dec 2012 11:00:46 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En todas las maniobras que se explican en los 13 capítulos de este tutorial se considera que patroneamos un barco dextrógiro y sin hélice de proa. Las maniobras en un levógiro serán las contrarias de las explicadas. La hélice de proa la considero solo una ayuda y entiendo que no exime al patrón de interpretar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En todas las maniobras que se explican en los 13 capítulos de este tutorial se considera que patroneamos un barco dextrógiro y sin hélice de proa. Las maniobras en un levógiro serán las contrarias de las explicadas. La hélice de proa la considero solo una ayuda y entiendo que no exime al patrón de interpretar correctamente la maniobra.</p>
<p><a href="http://www.velerosgrecia.com/wp-content/uploads/2012/12/13-Amarrando-en-calas.gif"></a><a href="http://www.velerosgrecia.com/wp-content/uploads/2012/12/13-Amarrando-en-calas.gif"><img class="alignnone size-full wp-image-3551" title="13-Amarrando-en-calas" src="http://www.velerosgrecia.com/wp-content/uploads/2012/12/13-Amarrando-en-calas.gif" alt="" width="640" height="715" /></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Maniobras con ancla 12</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Dec 2012 11:00:48 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>En todas las maniobras que se explican en los 13 capítulos de este tutorial se considera que patroneamos un barco dextrógiro y sin hélice de proa. Las maniobras en un levógiro serán las contrarias de las explicadas. La hélice de proa la considero solo una ayuda y entiendo que no exime al patrón de interpretar correctamente la maniobra.</p>
<p><a href="http://www.velerosgrecia.com/wp-content/uploads/2012/12/12-Cuanto-tenso-la-cadena1.gif"><img class="alignnone size-full wp-image-3548" title="12-Cuanto-tenso-la-cadena" src="http://www.velerosgrecia.com/wp-content/uploads/2012/12/12-Cuanto-tenso-la-cadena1.gif" alt="" width="640" height="715" /></a></p>]]></content:encoded>
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		<title>Maniobras con ancla 11</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Dec 2012 11:00:29 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Tutoriales]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>En todas las maniobras que se explican en los 13 capítulos de este tutorial se considera que patroneamos un barco dextrógiro y sin hélice de proa. Las maniobras en un levógiro serán las contrarias de las explicadas. La hélice de proa la considero solo una ayuda y entiendo que no exime al patrón de interpretar correctamente la maniobra.</p>
<p><a href="http://www.velerosgrecia.com/wp-content/uploads/2012/12/11-La-maniobra-indiscriminada1.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-3543" title="11-La-maniobra-indiscriminada" src="http://www.velerosgrecia.com/wp-content/uploads/2012/12/11-La-maniobra-indiscriminada1.jpg" alt="" width="640" height="715" /></a></p>]]></content:encoded>
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